Análisis del libro el “El Creyente Responsable” del Dr. Jose. R. Silva Delgado


                                             “El Creyente Responsable”
                                              Hno. Mercedes Peña Florián,                          
  Introducción

El presente tiene como objetivo fundamenta explicar cual es el nivel de conocimiento y de dominio que sobre el texto el creyente responsables. Que ha aprendido y como lo aplico en mi vida espiritual y en el desarrollo del ministerio, al servicio de nuestro Señor Jesucristo y a los hermanos de la fe, sean de la asamblea o de cualquier otra denominación  cristiana.
Según la Cartas de los Efesios capitulo 4:12, dice:” Y él dio unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros;”. Todos estamos llamados por Dios a ser mayordomo o administrador de la cosas de Dios, ya que El es el dueño de todas las cosas.
Todo mayordomo o administrador, debe saber, para quien trabaja. No se trabaja para uno, puesto que el dueño, de su obra designa, quienes deben administrar y nos llamara a cuenta según el ministerio que nos haya dado.
De acuerdo a su autor expresa en su obra “ El Creyente Responsable” una parábola de nuestro Maestro SEÑOR JESUCRISTO:
 José R. Silva Delgado nos muestra cómo llegar a ser fieles mayordomos. En una parábola, Jesús elogió a dos buenos mayordomos que habían administrado sus bienes sabiamente y condenó al que no hizo nada con lo que se le había dado. Este curso enseña cómo administrar e invertir lo que Dios nos ha confiado, para que un día Él diga: “Bien, buen siervo y fiel… entra en el gozo de tu Señor” (Mateo 25:23 )
Su obra la divide en tres unidades y nueves lecciones, la cual constituye un recto para el creyente de hoy, que desea ser un buen mayordomo o administrador de las cosas  del SEÑOR.
El apostor Pablo exhortó al joven ministro, pastor Timoteo, en su 1ra Carta, 3:1,” La palabra es fiel: Si alguno desea obispado (oficio de pastor o anciano en la Iglesia), ministerio difícil desea.”(Versión, biblia Juvileo,2000).
En la  primera lección el hno. Silva, nos brinda la oportunidad que aprendamos que Dios es el dueño de todas las cosas que existen. Si realmente comprende el significado completo de esta verdad, ésta revolucionará su vida y ministerio.
En la lección tercera de esta obra, comprendo que debo a administrar su propia vida como Dios desea. Primero, aprenderá acerca del plan de Dios para su vida y segundo aprenderá cuál es su parte dentro de este plan.
Dentro mis experiencias ministerial identificas los bienes de la iglesias, verifico cual es su estado, registro y señalo cuantos voy a necesitar dependiendo de la actividad que se va realizar.
Desde mi punto de vista un creyente con responsabilizad tiene que responder por sus acciones es esencial para el funcionamiento de cualquier sociedad, y es un compromiso y todos tenemos que responder por nuestras acciones de una manera o de otra.
 Por ejemplo, existen leyes a obedecer y si no las obedecemos podemos sufrir las consecuencias establecidas por los oficiales que nos mantienen responsables.
En mi opinión un creyente responsabilidad tiene que rendir cuentas por las acciones de y los bienes ya sean materiales y humano que estén a su cargo.

De acuerdo a la lectura del libro “ el Creyente Responsable” puedo concluir, que el autor nos enseñas a cumplir con nuestra responsabilidad cívica :
v  Respectar a las autoridades
v  Pago de impuesto
v  Derecho a votar
v  Orando por las autoridades
v  Participando en el gobierno.

En cuanto a mis responsabilidades ministerial como creyente tengo que esforzarme por:
v  Un buen manejo de mis finanzas
v  Vigilar por la mi familia
v  Cumplir por el sostén financiero de la iglesia
v  Presentar un buen testimonios
v  Vivir de manera piadosa.
En otro sentido como creyente responsable tengo el deber y la obligación  de promover la iglesia y de procurar su crecimiento por medio de:
v  Evangelismo personal
v  Campaña evangelísticas
v  Escuela bíblica
v  Asistir a una filiar de la iglesia.



Finalmente en nuestro análisis expreso que el creyente como  ciudadanos del cielo debe obedecen la ley. El estudiante en la escuela da honor a Dios cuando obedece las reglas del establecimiento y demuestra respeto hacia los maestros. Cuando no hace esto des honra a Dios. Como seguidores de Jesucristo debemos regir nuestras vidas por el principio de obediencia. Tal como lo expresa S. Pablo en la carta de los Romanos:
“Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas “(Romanos 13:1).




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